Deficiencias de Nutrientes PDF Imprimir E-mail

Las deficiencias crónicas de nutrientes se producen cuando la dieta contiene unos niveles por debajo de nuestras necesidades pero sin llegar a niveles críticos y esta situación se ve agravada por una serie de factores desmineralizantes como son el tabaco, el estrés, la polución o el consumo de estimulantes como el azúcar o el café.

Los síntomas iniciales de una deficiencia crónica o insuficiencia de nutrientes son muchos y extraordinariamente variados. Estos síntomas incluyen problemas con la piel, la vista, los órganos sexuales, las digestiones, los niveles de energía y la salud mental y emocional. Pueden variar desde síntomas mentales como irritabilidad, falta de concentración, pérdida de memoria o insomnio a síntomas físicos como acné, manchas en la piel, dolores de cabeza o calambres en las piernas. Puede que no les demos importancia porque nos hemos acostumbrado a ellos, porque los consideramos como propios de la edad o porque aunque molestos no nos preocupan, sin embargo estos síntomas son indicativos de desequilibrios nutricionales o metabólicos y pueden llevarnos a problemas más serios a la larga. Por ejemplo, una falta de vitamina B5 produce síntomas como hormigueo en las extremidades, falta de coordinación y dificultades de concentración, síntomas que pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, esta vitamina es fundamental para el buen funcionamiento de las glándulas suprarrenales y una deficiencia crónica puede llevarnos a problemas mas graves como por ejemplo fatiga crónica o depresión.

Las deficiencias de nutrientes empeoran las funciones metabólicas lo que lleva a otras deficiencias. Por ejemplo, una deficiencia de zinc, aminoácidos esenciales y vitaminas lleva a una disminución en la producción de ácido gástrico y enzimas pancreáticas, lo que a su vez dificulta la digestión y la extracción de las vitaminas y minerales presentes en los alimentos